-Mamá
... Llamé al 112 ...
***
- ¡Mamá! - grité mientras escuchaba la sirena de la ambulancia acercándose a mi calle
Estaba nerviosa, asustada, no sabía que hacer ni decir, frente a aquella misteriosa situación.
Echaron la puerta abajo, y yo, con las lágrimas todavía deslizándose sobre mi pálida cara, empecé a gritar ''¡aqui, aquí!''
Llegaron y entraron en la cocina, donde minutos antes había encontrado a mi madre tirada en el suelo. Vino un policía y comencé a asustarme (aún más) cuando se me puso delante y me dijo
- ¡Oh, dios mio! Ven conmigo chica, será mejor que no veas esto - dijo mientras me llevaba a mi oscura habitación
- ¿Ver el qué? ¿Qué le ha pasado a mi mami? - preguntaba yo con desesperación, pero sin conseguir respuesta del tozudo policía.
Escuché unos rápidos pasos por las escaleras del rellano.
Llegaron mi padre y mi hermano corriendo y saltando la ya destruida puerta principal, y los dos se echaron a llorar. Escuché desde mi habitación a mi padre ordenarle a Samuel que viniera conmigo para que no entrara en la cocina y así no pudiese ver nada.
¡¿Pero qué es lo que no podía ver?!
- Blanca - empezó diciendo entre sollozos - mamá te quería mucho
Rompió a llorar
- ¿Cómo que me QUERÍA? - dije remarcando el ''quería'', imaginando lo que estaba sucediendo allí, pero sin querer todavía asimilarlo - ¿qué le ha pasado a mamá? ¿está bien?
Creo que le dio pena que yo no supiese nada, pero me llevó a la puerta de la cocina.
Nunca podría haber imaginado esa imagen:
Policías, médicos e incluso periodistas. Y mi padre estaba allí, llorando arrodillado frente a mi madre o ... su cuerpo.
No podía ver aquello, me tapé la boca llorando a gritos deseando que aquello solo fuese una horrible pesadilla de la que tardaba en despertar, pero pronto me di cuenta de que todo era tan real como la vida misma. Esa vida que acababa de derrumbarse frente a mi, que se desmoronaba y que quería desaparecer.
No sabía que hacer, eran las 9:18, ojalá estuviese en mi colegio escuchando las burlas que mis crueles compañeros me dirigían, prefería eso mil veces antes que lo que estaba viviendo pero el mundo no era tan rosa.
Me fui corriendo con mi hermano a llorar en su habitación, que estaba justo al lado del pasillo. Mirábamos la puerta, hechos polvo, y vimos pasar a los médicos con mi madre (o lo que quedaba de ella) en una camilla, envuelta con un plástico azul. Aquello terminó de deprimirnos.
Llegó la noche, y ninguno de los 3 habíamos dicho palabra alguna desde el suceso, nadie tenía hambre, y todos teníamos la mirada perdida en el infinito.
Esa noche fue la peor de mi vida, no pude dormir, estuve toda la madrugada pensando en ella, y cuando me levanté pude comprobar que mi hermano Samuel y mi padre habían tenido una noche muy similar a la mía. Seguíamos sin decir palabra, simplemente no había para expresar lo que sentíamos en ese momento. No fuimos al colegio ni mi padre a trabajar (lógico) y parecía que mi padre iba a decir algo cuando sonó el timbre. Eran los vecinos, que traían flores y palabras de dolor, no comparables con el que sentíamos nosotros, y así sin mas se fueron, dejando los ramos en la entrada.
Pasaron 3 días y seguíamos sin comer, sin dormir y sin abrir la boca.
Sonó el timbre, como días atrás, abrimos y era un hombre muy raro, de piel mas blanca que la nieve, alto y delgado. Generalmente muy siniestro.
Llevaba un teléfono móvil y un sobre en mano y se los entregó a mi padre, que seguía mudo.
Del celular salía una voz familiar, MUY familiar; así que mi padre puso el manos libres y sonó... ¡La voz de mi madre!
- Cariño, Ángel, no tienes que preocuparte, estoy bien.
Y para mis bebés, Samuel y Blanca, este sobre es para vosotros. Quiero que sepáis que este lugar es fantástico pero que voy a volver con vosotros. Pero requiere un precio.
Estad atentos a este móvil, id a la escuela y al trabajo, y sobre todo haced vida normal
Mi próxima llamada será la que os diga que debéis hacer para que pueda volver... Y cuál será ese precio que habrá que pagar...
jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
Presentacion
Bueno, comencemos desde el origen. Me llamo Blanca y tengo 15 años. Adoro salir de fiesta y pintarme la raya del ojo (ahora que he convencido a mi padre para que me deje). Soy muy enamoradiza, pero nunca había encontrado a nadie tan especial como él. El Dorih. Si, ya se que su nombre es un poco... raro, pero es que no podéis imaginar su verdadero nombre. ¿Listos?: Eufrasio Daniel José. Su apodo es en honor a los doritos que comía de pequeño. Lo conocí en mi primer día de clase. Estaba sentado delante de Sandra, mi mejor amiga. Bueno quizá debería decir ex-mejor amiga. Ya lo explicaré todo mas adelante. También esta mi hermano Samuel ''Samu'' del que mas adelante hablare, ya que es clave en mi historia, que empieza unos cuantos años mas atrás con una inesperada y dolorosa muerte...
Por entonces tan solo tenia 11 añitos, vivíamos en Hardwork y adoraba a Samuel porque era mi modelo a seguir. Se acercaba el primer día del nuevo curso, 6º, y yo nunca había sido especialmente sociable (era tan tímida que hablaba menos que un mudo) por lo tanto este acontecimiento no era de los que mas ansiosa esperaba. Llegó el día, me desperté y al llegar a la cocina para desayunar, algo terrible me encontré en el suelo...
¿Te ha gustado la presentación? ¡Es solo el principio! Todas las semanas 3 capítulos
¡No te pierdas la historia mas apasionada que has leído nunca!
Por entonces tan solo tenia 11 añitos, vivíamos en Hardwork y adoraba a Samuel porque era mi modelo a seguir. Se acercaba el primer día del nuevo curso, 6º, y yo nunca había sido especialmente sociable (era tan tímida que hablaba menos que un mudo) por lo tanto este acontecimiento no era de los que mas ansiosa esperaba. Llegó el día, me desperté y al llegar a la cocina para desayunar, algo terrible me encontré en el suelo...
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